Literatura en inicial para mamar desde bebé

La clave es que la literatura en la escuela esté SIEMPRE. Cuanto mayor sea el permiso que los niños/as tienen para acercarse a los libros, más aprenderán respecto de su cuidado, de su manera de leer, cuidar y valorar este elemento clave siempre.
Así como no se puede aprender a nadar sin explorar, probar, ensuciarse, romper, tampoco podemos pretender que aprendan y que así tampoco rompan. Es clave, si se rompió, enseñar a reparar, reconstruir, enseñar cómo se usa, cómo se disfruta.
Emilia Ferreiro dice al respecto: “Si aprender a nadar fuera definido como un contenido escolar para todos los niños, debería haber piletas de natación en todas las escuelas y los maestros deberían saber nadar. […] Les pedimos que aprendan a leer y a escribir, pero sin libros ni bibliotecas (sin pileta), creyendo que algunos van a poder y otros no y, sobre todo, pretendiendo que les resulte evidente la relación entre los sonidos y el habla y las marcas de la escritura (algo así como enseñar a nadar sólo a quienes ya saben flotar por sí mismos). Entrenamos la mano y el ojo, descomponemos rápidamente las palabras, que es como entrenar movimientos aislados fuera de la pileta. Meterse a la pileta es otra cosa” (Ferreiro, 2000).
“En un mundo donde la imaginación de los otros medios mostró sus límites al abarrotar la curiosidad de los espectadores con más de lo mismo, la alegría y la excitación de vivir se encuentran en la diferencia, en la originalidad, y en la libre energía mutua que se desencadena entre un libro y un lector.” Antonio Skármeta (1997)
Propuestas como: múltiples narradores, la biblioteca como unidad, situaciones cotidianas de lectura y escritura: los nombres propios y otros nombres en las actividades del día a día en la sala: pasado de lista de asistencia, identificación de pertenencias, clasificación de materiales de la sala, listado de responsables de tareas y participantes de juegos, firma de trabajos/producciones, agendas semanales y de cumpleaños, calendario, panel del tiempo.
Situaciones cotidianas de intercambio oral
Pedidos, manifestaciones de necesidades y sentimientos; relato y escucha de hechos vividos, observados o escuchados; uso de fórmulas de cortesía; interpretación de consignas o propuestas; preguntas y respuestas; opiniones, reclamos, breves exposiciones…
Organización y funcionamiento de la biblioteca de la sala
Exploración de materiales de lectura e intercambio entre lectores, registro de préstamo, agendas de lectura, circulación de bolsas viajeras, recomendaciones orales y escritas para la cartelera del jardín.
Lecturas de novelas, de historietas, de cuentos cortos, de rimas, poesías… Hay tanto y tanto para hablar y complejizar la mirada.
En una oportunidad trabajé sobre un mismo libro en 5 actividades: en una observando personajes, en otra emociones, en otra oportunidad los conflictos, en otra las expresiones de las caras y lo mejor fue cuando les dije que era la última vez, me pidieron leerlo ellos/as, releyendo ya el cuento a sus pares. El amor se transforma hacia los otros. Amo el cuento de Isol «El globo»; les trasladé mi amor hacia ellos/as.
LEER EN TODOS LOS ESPACIOS: Si hay algo que nos enseñó la pandemia es que todos los espacios son lugares de aprendizaje: el patio, la plaza, la manzana, los espacios que no se usan son nuevos rincones para aprender!
Lectura literaria en la sala: por autor, por temática, por intereses, todo se lee. Pero lo importante es que ese material sea rico. Hay miles de formatos, elegí el que más te guste, pero no lo desaproveches en la biblioteca: ¡usalo, léelo, releelo cuantas veces quiera tu grupo!